lunes, 7 de mayo de 2012

[023] La novela de Quintanilla

El mes pasado me contó Quintanilla que había escrito una novela. Ante mi sorpresa pareció ofenderse un poco y recalcó que era una gran obra y que había estado apunto de publicarla. Le pedí que se explicara.


-¿Qué significa "a punto de publicarse"? que te la rechazaron, ¿no?


-Bueno, sí -se apresuró a contestarme-, pero de muy buenas maneras. Me la rechazaron por ser muy buena.


Cuando le repliqué que eso era imposible, me enseñó una carta que conservaba muy doblada y que decía así:
"Hemos leído su manuscrito con infinita delectación. Si lo publicásemos, nos sería imposible publicar otras obras de calidad inferior. Y como es poco probable que en los próximos mil años nos llegue algo comparable a lo suyo, nos vemos lamentablemente obligados a devolverle su divina obra y rogarle clemencia para con nuestra miopía y timidez." (*)
-Quintanilla, te juro por lo más sagrado que cuando yo te digo "¡qué bueno está hoy este café!", te estoy diciendo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. ¡Pero esta carta apesta!


-Gracias señor por la franqueza. Realmente era lo que yo me temía. No me pague hoy su café. Está invitado.


-Gracias, Quintanilla. Por cierto, ¿de qué trataba la novela?


-Pues, sobre la vida de un camarero que se hace famoso porque inventa unos cócteles con poderes sobrenaturales.


-¡Ah! Te auguro una larga carrera como camarero.


-Ya llevo treinta y cinco años, señor.


-¡Más larga, más larga!...






(*) Aparece en el libro De oficio editor, de Mario Muchnick y ha sido extraído del bog de Elena Alemany:  http://elenaalemany.bdbueno.es, en su entrada del día 15-04-2012 titulada:  Cartas de rechazo a autores

sábado, 28 de abril de 2012

[022] Café homeopático

En la farmacia de mi pueblo, junto al cartel de “Análisis clínicos” han puesto otro que dice “Productos Homeopáticos”. El farmacéutico me ha explicado que la homeopatía es una medicina alternativa que se basa en el uso de preparados que se elaboran diluyendo progresivamente en agua una sustancia activa. Se habla así de diluciones 1C (1 parte de sustancia por 100 partes de agua), 12C (1 gota de sustancia diluida en el Océano Atlántico), 30C (???). Sus defensores creen que, cuanto más diluido está el preparado, más potente es su efecto curativo. Lo llaman “memoria del agua”.

Inspirado por esta explicación, a la semana siguiente y, para unos análisis de sangre que tenía que hacerme, le llevé a mi farmacéutico una dilución 2C de mi sangre (equivale aproximadamente a una gota de sangre en un vaso de los de chupito lleno de agua). Se mostró muy extrañado y molesto con mi propuesta y me dijo que no podía analizarme esa muestra porque había muy poca cantidad de sangre en la dilución.

—Me parece —le dije—, que sus dos carteles “Análisis clínicos” y “Productos Homeopáticos” son mutuamente incompatibles. ¿Tienen ustedes hojas de reclamaciones?

Finalmente, di tanta lata que terminaron por quitar el cartel de la discordia. Ahora ya no hacen análisis clinicos. Debe ser que el otro cartel les reporta mas beneficios.

...
-Quintanilla, ponme un café homeopático. Pero en dilución 0C, es decir, una vaso de café con leche volcado directamente en un vaso vacío.

-No faltaba más, señor. Nunca subo de 0C.



martes, 1 de noviembre de 2011

[021] El nuevo novio de la ex de Quintanilla


Como siempre que charlaba con Quintanilla, aquella tarde aprendí algo: no puedes estar tantos años detrás de la barra de un bar y no desarrollar un don especial para analizar a las personas.

―Quintanilla, ¿Alguna vez conociste a alguien que consiguiera sacarte de tus casillas sólo con su presencia?

Me observó unos segundos con aquella mirada penetrante que usaba para radiografiar a sus clientes. Le había visto usarla con todo aquel que le pedía crédito para tomarse una copa con un aplazamiento tácito de la transacción económica asociada.

―Soy camarero, señor ―me respondió finalmente. ―Todos mis jefes han sido, o son, propietarios de bares y siempre han producido en mí ese efecto.

―Ya. Pues yo tengo un nuevo compañero de trabajo que me pone la sangre a más de cien grados centígrados. Resulta que es un guarro que no se lava jamás y un inútil que no da un palo al agua.

Quintanilla arqueó una ceja y se acercó un poco más apoyando sus codos en el mostrador.

―Si me permite la comparación, señor, esa descripción coincide con la del nuevo novio de mi “ex”. ¿Sabe lo que digo yo de él?

―Sospecho que me lo vas a decir de todas formas ―dije.

―Fácil: guarro e inútil es “un cerdo a la izquierda” ―y su cara se iluminó con una sonrisa socarrona.

Me eché a reír. Tuvo mucha gracia.

―Quintanilla, otro café por favor…

―Eso está hecho, señor.




miércoles, 12 de octubre de 2011

[020] La vaca "Internet"


Quintanilla, mi camarero favorito, tiene siempre la habilicdad de dejarme helado. 

La otra tarde, cuando me sirvió mi dosis de café vespertina, me contó que un amigo de su pueblo, que es muy bruto, ha hecho un cursillo "de ordenadores" que, según él, le ha hecho ver la vida de otra forma... 

Me contó algunas anécdotas graciosas, pero la mejor fue la de su vaca "Internet". Le pregunté por qué su amigo le había puesto ese nombre y me dijo que fue porque su vaca nació con un defecto congénito en las mamas: tenía tres ubres dobles... ¡Como Internet!

Lo dicho: me quedé helado... y mi café también.
 


lunes, 21 de marzo de 2011

[019] - Día mundial de la poesía


- ¿En un día tan especial,
qué tomará hoy el señor?

- ¿Especial, Quintanilla?
¿Es que hay algo que celebrar?

- Hoy es el día mundial
de la poesía.

- No tenía ni idea,
pero ahora que lo sé,
Quintanilla,
voy a darme una satisfacción.
¡Ponme ya mi café!
Y deja de hablarme en rima,

- Señor,
con todos mis respetos...
Querrá decir hablar en verso.

- ¡Pues eso!


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