Hay otro yo
dentro de mí
que no soy yo;
que opina distinto
y tira
en sentido contrario
en cada riña que tengo,
dentro mí,
conmigo mismo.
Es otro yo
que defiende siempre
el plan "B";
que le gusta hacer,
dentro de mí,
de abogado del diablo
o de diablo mismo,
incluso...
Siempre lo he conocido
dentro de mí
y hasta puede que ya estuviera
antes de empezar yo a ser
quien ahora creo que soy.
Se suele comportar
distinto a mí;
si yo soy ying
él es yang
y opina blanco
lo que yo veo negro.
Se alegra de cosas,
dentro de mí,
que a mí me ponen triste
y se toma con calma
lo que a mí me intranquiliza.
No se si habita en mí
como huésped o puede que,
dentro de mí,
sea el verdadero propietario
de mí mismo.
Si lo busco
dentro de mí
a mí me encuentro
y si lo intento ocultar
de mí me pierdo.
Sólo hay una cosa
en la que estamos
siempre de acuerdo:
a los dos nos gusta
el café bien hecho,
aunque,
dentro de mí,
él lo prefiere con azúcar,
y yo con sacarina.
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