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[079] - La diferencia entre "YO DEBO" y "YO QUIERO"

Si los miembros de tu equipo tienen motores del tipo “YO DEBO”, debes saber que podrán alcanzar algunas metas, pero éste tiene tendencia a moverse en ralentí y se calienta mucho. Se trata de un viejo motor de gasoil, pesado y ruidoso, que tiene un bajo consumo porque no te exige más que un marco de normas y reglas que hay que cumplir “porque yo lo mando”. Además, contamina el entorno…

Lo recomendable es cambiar al motor “YO QUIERO”. No hay color. Es un motor eléctrico que no hace ruido, pero es muy eficiente porque empuja a cada miembro que lo tiene hacia adelante generando compromiso, autosatisfacción y alto rendimiento. Puede parecer costoso, porque va a exigirte dotes de liderazgo y alimentarlo con un combustible especial: LA CONFIANZA, algo que ganamos de aquellos en los que ponemos la nuestra.


Merecerá la pena.


[021] El nuevo novio de la ex de Quintanilla


Como siempre que charlaba con Quintanilla, aquella tarde aprendí algo: no puedes estar tantos años detrás de la barra de un bar y no desarrollar un don especial para analizar a las personas.

―Quintanilla, ¿Alguna vez conociste a alguien que consiguiera sacarte de tus casillas sólo con su presencia?

Me observó unos segundos con aquella mirada penetrante que usaba para radiografiar a sus clientes. Le había visto usarla con todo aquel que le pedía crédito para tomarse una copa con un aplazamiento tácito de la transacción económica asociada.

―Soy camarero, señor ―me respondió finalmente. ―Todos mis jefes han sido, o son, propietarios de bares y siempre han producido en mí ese efecto.

―Ya. Pues yo tengo un nuevo compañero de trabajo que me pone la sangre a más de cien grados centígrados. Resulta que es un guarro que no se lava jamás y un inútil que no da un palo al agua.

Quintanilla arqueó una ceja y se acercó un poco más apoyando sus codos en el mostrador.

―Si me permite la comparación, señor, esa descripción coincide con la del nuevo novio de mi “ex”. ¿Sabe lo que digo yo de él?

―Sospecho que me lo vas a decir de todas formas ―dije.

―Fácil: guarro e inútil es “un cerdo a la izquierda” ―y su cara se iluminó con una sonrisa socarrona.

Me eché a reír. Tuvo mucha gracia.

―Quintanilla, otro café por favor…

―Eso está hecho, señor.




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Esta obra está licenciada por Joaquín Romero Zambrano, bajo una Licencia Creative Commons como